Domingo 21 de abril de 2019.

 

A TODOS LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA DEL SAGRADO CORAZÓN – CASTELAR:

            Hoy, quienes somos creyentes cristianos, celebramos la Pascua de Jesús, su paso de la muerte a la vida, su resurrección. 

             Celebrar Pascua es festejar la certeza del amor de Dios, Creador y Padre, hecho hombre entre los hombres, con una cercanía tal que su eternidad nos toca para siempre. La resurrección de Jesús nos revela este deseo de Dios para con todos.  

Podremos dudar, podremos preguntar, podremos renegar, podremos no comprender…, pero la fe nos sostiene la esperanza y la confianza en este devenir, más allá de lo que nos parezca posible.

Y éste es también el misterio de la Comunión, que en el sacramento de la Eucaristía y en lo cotidiano de la mesa y de la vida, nos une a creyentes y a todo quien quiera sumarse como comensal, animándonos a entendernos unos con otros y a celebrar la comunidad allí donde dos o tres o muchos nos reunamos por una causa o sentimiento justo, porque sea o no reconocido, nosotros sabemos que Dios, el Resucitado, está Presente.

Por eso, no queremos dejar pasar este día sin decirles: ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Resurrección = Vida Nueva

  • En el interior de tu corazón, con perdón y compasión.
  • En el adentro de tu familia, con paciencia y diálogo.
  • Entre tus amigos, con comprensión y sinceridad.
  • Entre compañeros, con respeto y fraternidad.
  • En tu barrio, con sencillez y afabilidad.
  • En tu País, nuestra Argentina, con honestidad y responsabilidad.
  • En y ante el Mundo, con valoración, conocimiento y respeto por la diversidad.

            Compartimos un tiempo, una época muy difícil, compleja, preocupante. Pareciera que nada ni nadie está donde tiene que estar…

Seguramente, este sentimiento habrá sido común a otras épocas, pero a nosotros nos toca la nuestra. Y muchas veces no sabemos qué hacer, ni qué pensar…

Pero entre tantas incertidumbres y sentimientos encontrados, algo es cierto y posible: lo que depende de nosotros.  Esto es lo que no podemos eludir. Y éste será el punto de partida para una Vida Nueva, para nosotros y para los más cercanos, al menos.

Tal vez y tal como se nos presenta, sea el tiempo de volver a confiar en Aquel que todo lo puede, en Dios. Dejar que sea Dios quien nos abra caminos, quien nos muestre senderos, quien nos permita mirar y ver por donde nunca se nos hubiera ocurrido…

 

Queridos compañeros de camino:

Tenemos una gran responsabilidad y desafío por delante.

Tenemos un país y una sociedad que la está pasando mal.

Tenemos muchas personas, familias, niños, jóvenes, adultos y ancianos que no tienen ni techo, ni comida.

Pero tenemos también el compromiso de salir adelante, la posibilidad de educar juntos, de acompañarnos y ser cómplices ante la adversidad, cimentando una nueva realidad.

 

Renovemos entonces, en esta Pascua, ánimo de Resurrección

y trabajemos en comunión por una Vida Nueva!!!

 

    Equipo de Gestión Educativa

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