31 de Marzo de 2021

A la Comunidad Educativa del Sagrado Corazón-Castelar:

Como en el año 2020, estamos transitando otra Semana Santa “marcada” por la pandemia.

Tiempo difícil, caracterizado por temores, incertidumbres, adversidades, contradicciones, dolor, tristeza, soledades y ausencias.

Tiempo “interminable”, en el que intentamos seguir adelante “como si no pasara nada”, sabiendo que, irremediablemente, pasa.

Hoy, en el día a día, nos encontramos entre olas, burbujas, sospechosos, confirmados, positivos o negativos, vacunas….

Como los esclavos hebreos en el antiguo Egipto, vale la pregunta: ¿dónde está Dios aquí?

La diferencia entre aquellos esclavos y nosotros es que ellos sabían que su condición de esclavitud, su riesgo de muerte en los trabajos forzados y su vida dura, respondía a los caprichos del Faraón de turno.

Nosotros, sobrecargados de medios de comunicación, provistos de información minuto a minuto, con los avances científicos y tecnológicos de más de tres milenios, no sólo desconocemos al faraón, sino que tampoco podemos imaginar un éxodo, ningún lugar parece ser la tierra prometida. El virus está en el Mundo. Es PANDEMIA.

Con la “P” de pandemia también se escribe:

Plagas: las que azotaron a Egipto y, según algunas interpretaciones de textos bíblicos, ablandaron el corazón del Faraón o lo distrajeron, de tal modo que los hebreos pudieron concretar el éxodo, la salida hacia el desierto del Sinaí con la esperanza de llegar a la tierra prometida, territorio de Canaán.

Paso (Pesaj, en hebreo): aún hoy la comunidad judía celebra Pesaj, el Paso de Dios abriéndoles camino para dejar Egipto y llegar al Sinaí atravesando el Mar Rojo.

Pasión: la que vivió Jesús de Nazareth, en Jerusalén, cuando lo prenden después de la cena con los Apóstoles, para darle pena capital (crucifixión) junto a otros dos malechores. Es lo que conmemoramos el Viernes Santo.

Patíbulo: del latín Patibulum, es el nombre que recibía en el imperio romano el travesaño horizontal de la cruz, en el que ataban al crucificado para luego clavarlo en el palo vertical que se encontraba ya preparado en el lugar de la crucifixión.

Perdón: es, tal vez, una de las actitudes más difíciles entre los seres humanos. Tiene que ver con el amor, que todo lo soporta, todo lo cree y todo lo espera. Una de las últimas frases de Jesús crucificado, a punto de morir, fue “Padre perdónalos, no saben lo que hacen”.

Paciencia: otra actitud trabajosa, a cultivar. Caracterizó la vida de Jesús entre los suyos. Tiene que ver con el saber esperar, el contemplar, el buscar el bien y la verdad.

Pascua: es la fiesta cristiana más significativa y constitutiva de nuestra identidad. Creemos que Jesús, muerto en la cruz, resucitó y se manifestó entre sus contemporáneos, convocándolos a la paz y a la unidad. Es, claramente, el origen de la Iglesia como pueblo de Dios entre los pueblos del Mundo.

Propósito: es aquello que priorizamos y permitimos nos dinamice, nos ponga en movimiento hacia una realidad en la que podamos encontrarnos y vivir mejor, en lo personal y en lo social.

 

Queridas Familias, Estudiantes y Personal del Sagrado:

          Que en esta Pascua 2021 podamos cultivar paciencia y perdón.

          Que más allá del peso de los diferentes patíbulos y pasiones (cruces) que nos atraviesan en esta pandemia, estemos abiertos a descubrir el paso de Dios que se hace presente para salvarnos, animándonos a superar toda plaga, fortalecidos en la unidad y la paz que nos debemos proponer, priorizar y permitir.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

                                                                       Equipo de Gestión

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